Este año se cumplirá el centenario del nacimiento de Jaume Vicens Vives. En su corta vida, Vicens destacó como académico e historiador, pero muchos todavía lo recuerdan por algo más. Por contribuir a definir una tarea cívica y política para su generación y diagnosticar correctamente el difícil momento que les tocó vivir. Pero también por atreverse a ir más allá, asumiendo un compromiso formativo con la siguiente generación, traspasando la antorcha de la tarea incompleta y la esperanza no ilusa en un futuro posible y promoviendo un espíritu constructivo no basado en el rencor ni en la venganza.
Vicens Vives comprendió con plena clarividencia que, tras el franquismo, el futuro del catalanismo dependería de la forja de unos nuevos líderes caracterizados por su alta preparación, su calidad humana y su voluntad de compromiso cívico y de servicio a la comunidad. En
Notícia de Catalunya (1954) lo expresa claramente: "No hi ha possibilitat de cultura o de vida política i econòmica sense l´existència d´un grup humà que comprengui els objectius a assolir per la societat que governa o dirigeix".
Vicens falleció en Lyon en 1960. Dos años antes, y bajo su clara inspiración, se fundaba el Cercle d´Economia. Por un azar de la historia, el mismo año 1960, Jordi Pujol era juzgado en consejo de guerra por el Gobierno Militar de Barcelona. En su declaración, Pujol afirmaba: "Pertanyo a una generació que puja i que va a més, per a honor i orgull del nostre país. No és una joventut que pròpiament sigui política. Però la seva mateixa evolució espiritual i mental va portant-la lògicament i progressivament al terreny polític, social i econòmic, és a dir, a tot el que és i s´anomena vida pública". Emergían nuevos liderazgos en los más diversos ámbitos.
El legado de Vicens Vives sigue hoy vigente en muchos aspectos. Uno de ellos es sin duda su visión del compromiso. El compromiso implica la existencia de un proyecto, ya que sólo este nos evita quedar sometidos a la tiranía del presente y nos ayuda a pensar en clave de futuro. Y el futuro nos ayuda a superar la lógica de la supervivencia para asumir la lógica de la esperanza. El deseo de realización de proyectos y el compromiso que asumimos en ello tensan nuestro tiempo social y nos ayudan a articular intergeneracionalmente a la sociedad. El compromiso implica no complacernos en el consumo irresponsable de nuestro tiempo y, como dice Daniel Innerarity, nos evita convertir el futuro en un puro vertedero de basuras del presente.
Vicens nos transmitió la conciencia de que nos había sido confiado algo importante y frágil. Un mensaje parecido al que podríamos encontrar en el poema de Salvador Espriu: "Si et criden a guiar/ un breu moment/ del mil · lenari pas/ de les generacions…". (
La pell de brau,XXIV, también de 1960.) En ambos encontramos una invitación al compromiso y a nuestra superación a través del logro de objetivos difíciles pero alcanzables. Pero un compromiso que requiere también vivir desde determinadas actitudes.
En un artículo escrito por Vicens poco antes de morir, casi como un testamento, nos dice: "Trobarem el pas i la clariana i ens desfarem de la nit i de la boira si ens proposem realitzacions senzilles i concretes. Hem teixit massa astres i els hem posat massa amunt del cel per a les nostres forces i ara no ens podem palpar ni els ossos. Per a sirgar amb nosaltres - no te´n desentenguessis pas-el primer que cal és ferte home i conèixer la teva mà i la teva testa. Ferma´t el cor, abomina l´irrealisme i pensa amb lògica nua. Et proposo que dediquis a la comunitat el teu treball de cada dia; que no defugis des d´ara la responsabilitat que tindràs demà quan seràs el capdavanter; que no rebutgis l´esperit de progrés ni menystinguis l´herència dels teus pares. I, sobretot, que pensis més en tot allò que hem construïti ens ha fet grans, que no pas en les coses que ens han estat imposades a desgrat, per l´atzar dels temps. Amb l´esperit de rancúnia i de revenja, propi dels esclaus, mai no seràs ningú ni tampoc no ho seran els teus. I així tu seràs la terra i la terra serà teva". ("El nostre treball de cada dia",
Serra d´Or,1960.)
Nuestro país, como es sabido, sigue oscilando hoy entre la noche y la niebla y entre el paso encontrado y el claro. Tenemos una lista inmensa de temas abiertos tanto de cariz interno como externo. Pero en nuestro país sigue habiendo gente que no ha desvinculado su éxito profesional de su compromiso social, nacional o global. Gente que sigue impulsando proyectos propios o ajenos, gente que actúa en positivo, que ha entendido que la mejor manera de trabajar su crecimiento personal es trabajar también por el crecimiento de los demás. Por ese motivo, se trata de gente que no tienen miedo a ensuciarse las manos ante retos que afectan a su comunidad o sus ideales. Más allá de los fuegos de artificio y de los brindis al sol y también más allá del clamor apocalíptico y pesimista de algunos, el legado de Vicens Vives, como un río subterráneo, sigue vivo entre nosotros. Pero no olvidemos que el cauce del río somos nosotros. Cada uno de nosotros.
Article dels professors d'
Esade Àngel Castiñeira i J.M. Lozano, publicat a
La Vanguardia el 11/01/10